lunes, 26 de abril de 2010

Diario de sueños, 26 de abril 15:40 hrs. EL AMA DE LLAVES

En un elegante vestíbulo, acogidos por su chimenea y su bar, incluso por la alfombra acolchada, nos encontrábamos una centena de desconocidos. El momento transcurría con la normalidad aburrida de las multitudes pretensiosas. Supongo que yo estaba sentada en uno de los rincones de la enorme habitación porque con una perspectiva de 90 grados me bastaba para conocer cualquier detalle de aquella realidad.
Mirando estaba, cuando noté en la bolsita de mi falda una pesada cantidad de llaves. Me levanté sorprendida y ellas tintinearon dando aviso. Inmediatamente alguien apuntó: ¡Ella es el ama de llaves!
Las mujeres querían ir al tocador, a la galería, conocer el spa, tomarse una copa e ir por un café, pero ya no sentadas en bancos giratorios por favor. Los hombres deseaban hacer negocios, fumar un puro, descansar del camino, revisar su equipaje. Por igual los más viejos y los más gordos deseaban ir al restaurante. Incluso había peticiones muy específicas. Una pareja notoriamente lujuriosa me rogaba por la 204; un joven pálido y nervioso exigía su inhalador para el asma...
Humanos agobiantes, brazos y piernas de una claustrofóbica pared de exigencias que no podía soportar. Me apuraban, gritaban, exigían, pedían ser atendidos primero y yo no sabía por cuál empezar ni qué puerta abrir. Fue una casualidad que al meter mi mano a la bolsita de la falda la primer llave en salir fuera la del jardín. Una respuesta al azar que convirtió la elegancia en empujones y a la multitud en perros. Sin excepción, todos corrieron afuera, saciaron su sed en las fuentes, refrescaron sus necesidades en los arbustos, jugaron, se dispersaron y se reagruparon. Los más dignos miraron al cielo mientras en el césped otros se quedaron dormidos y babeantes.

Tras ellos cerré la puerta, me quedé sola de nuevo en el lobby, pacífico y acogedor como al principio. Tal vez un poco más grande nada más. Me pregunté qué puerta debía de abrir ahora. Y ya de camino a la jaula de los lobos desperté.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

leerte es un sueño, escucharlo de tu voz ya no es una realidad...º-º

Roberta Sparrow dijo...

see... yo también te amo